Esculpiendo el Viento, la magia de la intuición. Con más de 30 años de trayectoria y 50 exposiciones internacionales, Gabriel Beltrán se ha consolidado como una de las figuras más destacadas de la escultura contemporánea latinoamericana. En esta ocasión, su obra dialogará con el entorno urbano del Parque Central Bavaria, donde se instalarán esculturas de gran formato, complementadas con piezas más íntimas en la galería.


  • Fecha:06/10/2026 06:30 PM - 07/04/2026 06:50 PM
  • Ubicación Carrera 13 No. 28 - 45 (Mapa)
  • Más información:Parque Central Bavaria - Local 105 Manzana 2

Descripción

Desde siempre se está jugando en arte figurativa entre lo bidimensional y lo tridimensional, pero pocos saben que detrás de esta dicotomía se esconde una genialidad que pocos perciben, la obra de unos artistas cuyo nombre es legendarios; y la mayoría de los críticos de arte o de los autoproclamados amantes del arte ni siquiera se dan cuenta.

La obra Crucifixión, cuerpo hipercúbico, Salvador Dalí (1904 - 1989),  1954, ¿Esta obra es bidimensional o tridimensional? Ambas respuestas son correctas e incorrectas a la vez; para comprenderlo, basta con leer el título y observar que la cruz es tridimensional (con el dibujo obviamente realizado en perspectiva sobre un lienzo plano), pero con un cubo (de los que forman la “cruz”) que parece innecesario y complica la posición de aquel Cristo crucificado. ¿Fue, este, un error de Dalí? En absoluto, ¡no! Y observemos la caja rectangular que en perspectiva es un paralelogramo, que el artista resalta en el suelo, hecho de baldosas cuadradas. El énfasis en el cuadrado puesto en perspectiva demuestra que Dalí desafía culturalmente al espectador, que se queda sin comprender, sin siquiera notar el relieve. El verdadero sujeto de la pintura no es un Cristo crucificado banal; el verdadero sujeto de esta obra es el eterno juego de dimensiones del matemático que el artista entiende perfectamente y hace suyo.

Crees ver algo, parece tan obvio; pero el artista, el creador, juega contigo, con el observador, de una manera profundamente epistemológica y material, permitiéndote ver sólo lo que puedes ver, pero guiando a quienes saben observar para que reconozcan la magia de la ilusión.

Y eso es lo que hace Gabriel. ¡Como Peano, como Ghibaudo, como Mandelbrot, como Malevich, como Dalí!

Él mismo habla de esto en su atelier, ilustrándonos su obra y usando el dedo índice de su brazo extendido para señalar ejemplos concretos reconocibles, del tipo que he mencionado aquí, aunque de naturaleza completamente diferente. Te deja sin palabras el asombro ante la diferencia entre el mirar y el ver, entre la realidad y la interpretación epistemológica de lo que se ve.

Bruno D’Amore

AICA (Association International des Critiques d’Art), París