Un viaje entre lo que dejamos y lo que nos habita
¿Cómo habitar y transitar un ‘entre’?
La vida se nos pasa planeando inicios, finales, uno tras otro, nuestra existencia marca un hito. ¿Pero dónde queda el tránsito, el viaje real que pasamos para llegar a donde queremos? No nos enseñan a habitar ese espacio del ‘entre’, el no-lugar en el que reposa el verdadero camino.
La obra de Bibiana encuentra cimientos en lugares intermedios, en esa fragilidad difusa e inestable. Cimientos flexibles y a la vez fuertes, por los cuales navega la continua liminalidad de sus presentes, marcados por migraciones, movimientos, desprendimientos, saludos, y sobre todo despedidas.
En medio de ese movimiento se expande, busca una raíz a la cual aferrarse, la artista redefine y conversa con sus maneras de hacer: delicadas y fuertes a la vez, cosa que expresa entre el bordado y la pintura.
En esa lucha tambaleante, surge una pregunta que cambia la perspectiva: ¿qué es lo esencial? ¿Qué es lo estable?
El movimiento, responde su obra. Porque el movimiento es la vida misma. Paradójicamente necesitamos el movimiento para conseguir estabilidad.
En esos espacios inestables y transitorios aparecen seres, sensaciones y acciones de cuidado que sirven como sostén, como faro para atravesar la incertidumbre.
La obra de Bibiana es una reflexión y homenaje a esos afectos que se expresan de tantas maneras en sus propias narrativas: amor, humor, libertad, compañerismo, cotidianidad y pequeños detalles que componen un instante, manifestando que estas transiciones y luchas también pueden ser compartidas.
En “Esenciales” los ojos miran hacia otro lugar, entendiendo un porvenir. Componen escenas de tiempo que suceden entre detalles, movimientos y colores que crean memorias de afecto.
Hacer amables estos espacios temporales de no lugar, es un acto revolucionario de libertad, valentía y reflexión. Un acto que nace por la rebeldía de ver y vivir el futuro con positivismo, así eso implique un esfuerzo invisible de abandonar lo que parecía definitivo.
Esas fuerzas se retratan en la obra de Bibiana de manera muy refrescante, vivida y ensoñadora, donde el movimiento se elige como un lugar de cuidado fértil, amoroso y divertido, que invita al espectador a ver y reflexionar desde sus propias experiencias afectivas.
Daniela Callejas Aristizábal
Doctorada en estéticas contemporáneas